Disfrutad de una experiencia única en este alojamiento céntrico y lleno de historia. El edificio, cuidadosamente restaurado, data de principios del siglo XVII y fue originalmente parte de una finca señorial. Hoy os ofrece un refugio romántico en pleno casco antiguo. Gracias al amplio patio interior privado, adornado con rosales, disfrutaréis de tranquilidad, estando a solo un minuto de la zona peatonal. En la planta baja, con acceso directo a la terraza privada, se encuentran el salón y la cocina. En la planta superior está el dormitorio con baño en suite. El apartamento es un edificio protegido por su valor histórico. La escalera interior no es adecuada para niños pequeños.